miércoles, 19 de mayo de 2010

¿La exportación del gas de Camisea amenaza la seguridad energética del Perú?

Fuente: SemanaEconómica.com
El principal cuestionamiento a la exportación del gas de Camisea a México gira en torno al impacto que ello podría tener en la seguridad energética del país. De hecho, los gobiernos regionales sureños (Cusco, Arequipa, Puno, Moquegua, Tacna) que manifestaron su oposición al proyecto de exportación de Perú LNG la semana pasada se basaron justamente en este argumento.
En el artículo de portada de su más reciente edición (SE 1222), Semana Económica responde una serie de dudas que existen en torno al mercado gasífero peruano (por ejemplo: ¿es verdad que el proyecto de exportación se va a llevar la mitad de las reservas de Camisea a México?; ¿cuán significativa es la demanda de gas de las empresas industriales que no tienen contrato de suministro?). Sin embargo, la discusión sobre el potencial impacto a la seguridad energética nacional es algo que hemos querido tratar exclusivamente con ustedes en Semanaeconomica.com, para así poder intercambiar ideas y, en el mejor de los casos, atar algunos cabos.
Quisiera plantear un marco referencial para que empecemos a discutir sobre este asunto. Comencemos por definir el concepto de “seguridad energética”. En términos muy sencillos, “seguridad energética” es la capacidad de abastecer de energía a un mercado determinado para cubrir su demanda a un precio que incentive el crecimiento económico de dicho mercado. Nótese, por tanto, que el gas es sólo una de tantas fuentes de energía que se utilizan en el Perú para cubrir los distintos segmentos de su demanda interna.
La interacción entre las fuentes de energía y los distintos segmentos de la demanda es lo que se conoce como la “matriz energética” de un país. En el Perú, por ejemplo, el petróleo y sus derivados se utilizan principalmente para cubrir la demanda del sector transporte, mientras que la hidroenergía se utiliza para cubrir buena parte de la demanda del sector eléctrico. En muchas zonas del país, la leña es la principal alternativa para satisfacer la demanda residencial de calefacción o para cocer alimentos.
El gas natural, en tanto, ha entrado con fuerza al sector eléctrico, ha empezado a abastecer a unas pocas industrias y muestra un crecimiento todavía menor en los sectores residencial y de transporte. Dicho sea de paso, el objetivo del Estado peruano es que el gas llegue a representar un tercio de la matriz energética, mientras que otro tercio sería el petróleo y sus derivados (50% en la actualidad) y otro tercio más la hidroenergía y otras fuentes renovables (eólica, solar, geotérmica, entre otras).
Dicho todo esto, retomemos la pregunta inicial: ¿la seguridad energética nacional está amenazada por el proyecto de exportación del gas de Camisea? Les planteo las dos posturas que se han venido defendiendo en el debate mediático para que se animen a comentar cuál de ellas les parece que tiene más sustento:
• Sí se amenaza la seguridad energética nacional porque la demanda de gas proyectada excede la disponibilidad actual de reservas certificadas. Ésta es la postura que tiene más adeptos.El sustento es básicamente el siguiente: al proyectar la demanda del mercado interno para los próximos 20 años (6.6 TCF) y sumarle la demanda del proyecto de exportación (4.2 TCF), se advierte que las actuales reservas certificadas de los lotes 88 (Camisea) y 56 (Pagoreni) no alcanzan (8.8 TCF de oferta para 10.76 TCF de demanda). Peor aun, si se considera que la exportación debería abastecerse únicamente del lote 56 (el lote 88 tiene precios regulados y técnicamente está separado para abastecer sólo al mercado interno), las reservas certificadas de éste son claramente insuficientes (1.9 TCF para los 4.2 TCF requeridos para la exportación). Lo que se desprende de lo anterior, por tanto, es que el proyecto de exportación debe dejarse en stand by hasta que se descubra en el lote 56 una cantidad de reservas que cubra enteramente la demanda externa, de modo que se elimine por completo el riesgo de tener que recurrir al lote 88 en caso el 56 no se dé abasto. Esta postura implica desconocer el contrato de exportación o renegociarlo con las empresas involucradas.
• No se amenaza la seguridad energética nacional por cuanto es muy probable que el cálculo de reservas aumente significativamente en el mediano plazo. La lógica de lo anterior es que el cálculo de reservas no es una cifra estática sino un dato cambiante en el tiempo. Así, el elevado porcentaje de éxito de los pozos que ya se han perforado en la zona de la zona del gran Camisea (los lotes 88, 56, 57 y 58) hace prever que las nuevas perforaciones que se hagan encontrarán más gas. El ministerio de Energía y Minas estima, por ejemplo, que en el Gran Camisea podrían haber 40 TCF, pero la única forma de comprobarlo es perforando más pozos. En tal sentido, si fuera a desconocerse el contrato de exportación, el perjuicio a la reputación del país y los desincentivos que se crearían para la actividad empresarial especialmente en el sector de hidrocarburos serían tales que esas mayores reservas no se corroborarían con esfuerzos exploratorios. Así, la seguridad energética no sería amenazada en el corto plazo sino, más bien, en el largo plazo, pues no se añadirían reservas de gas al mismo ritmo que el crecimiento de la demanda. Esta postura no se concentra en darle una solución a las empresas locales que actualmente tienen una demanda insatisfecha, pues se confía en que sus requerimientos serán cubiertos apenas se descubran más reservas.
Hay una última variable que es preciso mencionar porque está en el meollo del asunto: el lote 88 tiene precios regulados preferenciales, mientras que otros lotes como el 57 y el 58 (contiguos al 88) cobrarían precios de mercado (más elevados) por el gas que descubran, ya sea que lo vendan en el mercado interno o que lo exporten.
Aquéllas son, a grandes rasgos, las dos grandes posturas que vienen sosteniéndose en la discusión en torno a la exportación del gas de Camisea. ¿Con cuál de ellas está usted de acuerdo?

viernes, 9 de abril de 2010

Nuevo Gasoducto CAMISEA – SUR DEL PERU / PROBLEMAS PENDIENTES

La Comunidad nativa de Timpía, ubicada en la zona de influencia de la planta de gas de Malvinas, ante la posibilidad de la construcción de un nuevo gasoducto Camisea-Malvinas-Sur del Perú, ha estudiado la problemática que esta obra va a suponer para la subsistencia y salvaguarda de su identidad en un futuro muy próximo. Cree necesario presentar algunas conclusiones de su estudio a las instituciones que tienen relación directa con la construcción del ducto.

  1. La Comunidad Nativa de Timpía, todas sus instituciones de gobierno, salud, educación, religión, se suma al deseo y esperanzas que los pueblos del Sur han puesto en el gas de Camisea como un medio necesario para el desarrollo de su región.
  2. La Comunidad Nativa de Timpía sabe que el gas de Camisea, para llegar al Sur debe pasar por los territorios que las comunidades nativas poseen en ambas márgenes del río Urubamba. Esto no es nada nuevo para Timpía porque el actual gaseoducto Camisea – Lima recorre 12 kilómetros sin mayores problemas y con su autorización.
  3. El territorio comunal presenta zonas muy distintas en su aspecto de sensibilidad, de riesgo para la vida de las personas. La Comunidad debe indicar, por la seguridad de su propia existencia, por dónde no puede pasar un gaseoducto portador de sustancias muy peligrosas. Para explicar esta actitud, Timpía expone un ejemplo hipotético que nunca sucederá, pero esclarece una situación amenazante. Si la empresa Transportadora de Gas del Perú, en su avance hacia el Sur, llega a las puertas de Lima y exige por razones de ahorro y facilidad de obra, pasar los dos tubos por la Plaza Mayor, Jirón de la Unión, parques, jardines, etc. Los limeños harán, con toda razón, una oposición radical y mandarán a la empresa que busque otras rutas. Ese ducto jamás pasará por la capital porque los limeños son ciudadanos de primera categoría, son personas. Pero si la TGP llega -ya ha llegado- con su proyecto a la zona más sensible y delicada de la Comunidad Nativa de Timpía indicando, imponiendo, la necesidad de pasar los dos tubos y sus consecuencias por ese territorio, ¿qué tienen que hacer los nativos?. Pedirles que se desvíen hacia la zona menos peligrosa. Sienten los nativos que su solicitud va a ser inútil y que al más alto nivel no son ciudadanos de primera, sólo amigos del hortelano. Se enfrenta el todo-poder a las no-personas.
  4. La reciente historia y experiencia sobre ductos nos enseña que es posible hacer las cosas con dignidad, sin dañar a los pueblos indígenas. Los comuneros de la CN de Timpía recuerdan la audiencia pública presidida por el Ing. Pedro Touset en nombre del gobierno, celebrada el día 2 de noviembre del 2001, donde el Gerente General de la TGP, con gran sentido de justicia y respeto, insistió que nunca pasaría el ducto Camisea – Lima por la margen derecha del río Urubamba donde está ubicado el poblado de Timpía, sus clanes, ríos-despensas, manantes, mejores tierras de cultivo, etc. Su intención era pasar el gas por la margen izquierda, proyecto económicamente más costoso, evitando al máximo impactos físicos y sociales. Y así se hizo con la aprobación de la Comunidad el día 7 de marzo del 2002. El actual ducto tiene 6 años de funcionamiento sin causar daños de mayor importancia.
  5. En el momento presente, la Comunidad Nativa de Timpía está desagradablemente sorprendida por la actitud de TGP de construir el nuevo gaseoducto pasando por la margen derecha del Urubamba, contradiciendo radicalmente la propuesta respetuosa y justa de los primeros responsables de la empresa. La TGP ha entregado a la Comunidad una parte, 300 páginas, del Estudio del Impacto Ambiental (EIA) que la ERM ha elaborado para la Empresa. El estudio favorece los intereses de TGP para presentar ante una futura consulta un proyecto sumamente benigno. Los comuneros sienten que es todo lo contrario, un huaico de impactos que dañan sus tierras, agua, plantas, caza y pesca y toda la compleja vida comunal.
  6. El EIA de ERM es un buen trabajo para que su cliente quede satisfecho y hasta se hace la ilusión de que la Comunidad recibe un gran beneficio. Señalan impactos negativos moderados y compatibles, que para los nativos son muy peligrosos e implican un riesgo para sus vidas durante muchos años. Es exagerado indicar como gran impacto positivo la contratación de mano de obra nativa. Es pequeño el número de comuneros que acude a las empresas de gas. Para el hombre de fuera, costa o sierra, un empleo es apreciado como la propia vida; para el nativo la tierra es su vida. El EIA no está muy acertado en esta cuestión cultural.
  7. La Comunidad Nativa de Timpía estima que el EIA no distingue bien la compensación de la indemnización. El sistema que emplea para valorar económicamente los impactos se basa en estudios de otras realidades muy distintas a las que se manejan en la nación machiguenga. Acude a Costa Rica, Brasil, Alemania, para establecer precios. El pueblo de Timpía sabe lo que es quedarse sin la despensa de sus ríos y bosques por los impactos nocivos. No se debe pagar nada, dice el EIA, por los animales de caza que huyen ante la presencia de la maquinaria y personal de la empresa; los animales no desaparecen, sólo se desplazan, ya volverán. Está claro que la ERM protege la mezquindad de su cliente.
  8. Sobre el impacto social, EIA viene a concluir, prácticamente, que no hay daño ninguno, no hay que pagar nada. Para ERM y TGP la invasión e intromisión en una Comunidad nativa por tiempo sin definir no supone ningún cambio, es un beneficio. La vida de las instituciones, reuniones, faenas, fiestas comunitarias y de los clanes, deportes, traslado libre por el propio territorio, van a ser seriamente afectados. Establecer un campamento de 400 hombres, por muchos controles que se pongan, es un impacto social que va a traer consecuencias catastróficas. Tenemos la experiencia negativa del campamento de TGP-TECHIN en las cercanías de Chokoriari. Los pequeños campamentos del Municipio de Echarati vienen teniendo una mala influencia en la comunidad, con abuso de mujeres, jóvenes desplazadas, borracheras, etc. Dentro de los territorios de Timpía vive un grupo de Nantis en un estado de primeros contactos, muy sensibles a presencias de gentes extrañas. Concluye la TGP que todo este desastre social que va a sufrir la comunidad no tiene compensación ninguna.
  9. El examen global de esta valoración económica le anima a la Comunidad a preguntarse a modo de comparación sobre qué tipo de negociaciones haría la TGP si su gaseoducto tuviese que pasar no por un territorio nativo sino por la hacienda o propiedad privada de un grupo de poder económico –el grupo Romero, por ejemplo-. Sería todo distinto, sin duda. Tal vez llegasen a un porcentaje sobre los beneficios por usar el territorio.
  10. La Comunidad Nativa de Timpía necesita tiempo necesario para estudiar el EIA y consultar a los asesores de la Defensoría del Pueblo, OIT y CGTP que en fecha reciente han presentado al Congreso y Gobierno del Perú advertencias y comunicaciones orientadas a respetar a los pueblos amazónicos en sus justas aspiraciones, especialmente en la necesaria creación de una ley que asegure de modo eficaz el derecho de los pueblos indígenas a ser consultados antes de cualquier actividad relacionada con la explotación de recursos naturales. Lo prudente es esperar a que sea promulgada la Ley de Consulta antes de seguir adelante en las acciones relacionadas con el futuro Gaseoducto.
  11. La Comunidad Nativa de Timpía es consciente de la gran dificultad que supone cumplir la Ley 26505 que en su artículo 11 ordena: •”para disponer, gravar, arrendar o ejercer cualquier otro acto sobre las tierras comunales de la sierra o selva, se requerirá el acuerdo de la Asamblea General con el voto conforme de no menos de los dos tercios de todos los miembros de la Comunidad”. Toda determinación que no respete estrictamente esta ley será nula.
  12. La Comunidad Nativa de Timpía no acepta el proyecto de pasar el gaseoducto por el Santuario Megantoni. Es una falta de respeto a todos los pueblos machiguengas que consideran a Megantoni y Pongo de Mainique como el centro espiritual del mundo machiguenga. Es intangible, y hacer un túnel que lo atraviese de norte a sur es un modo nada serio de interpretar las normas ecológicas que protegen todo el Santuario. La Comunidad Nativa de Timpía no se explica la falta de información de Inrena sobre esta situación que afecta gravemente al pueblo machiguenga.

Timpía, 6 de abril del 2010

Comité de Prensa y Propaganda. Pte. Santiago Echeverría, misionero. Comunidad Nativa de Timpía

jueves, 25 de marzo de 2010

Hoja de Ruta 8va Reunión Camisea

  1. Impulsar el esclarecimiento en la matriz de competencias sobre las funciones de fiscalización socio ambiental para los distintos niveles del gobierno (MINAM, OEFA, OSINERGMIN).
  2. Homologar estándares, metodologías y protocolos para los monitoreos (MINAM, OEFA).
  3. Cumplir con la divulgación de información del proyecto Camisea en lo referente al GTCI (OGGS) y su respectivo balance incluyendo los 21 compromisos.
  4. Impulsar el plan estratégico para el distrito de Echarate (Municipio y CGBU, BID), incorporando los siguientes criterios:
    a. zonificación y ordenamiento territorial ,
    b. adoptando el enfoque de presupuesto por resultados
    c. priorizando proyectos productivos de mejora de la calidad de vida y de desarrollo humano sostenible, a partir de planificación en las comunidades de base.
    d. articulándose a los procesos ya existentes del CGBU, diálogos tripartitos y apoyo técnico y financiero del BID para el Bajo Urubamba).
  5. Fortalecer el PMAC y regionalizar su concepto (DGAAE, Empresas).
  6. Fortalecer el INDEPA especialmente para la implementación del plan de protección de la RNK (INDEPA, Defensoría del Pueblo).
  7. Se presentaran los avances de estos temas en la siguiente Reunión convocada por el BID para el proyecto Camisea.